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El Templo Votivo del Mar es un templo católico consagrado a la Virgen del Carmen y también acoge la figura de San Juan Bautista proveniente de la antigua iglesia situada donde está el Arco Visigótico también conocido como iglesia parroquial de San Juan de Panjón (Nigrán).
El edificio de granito tuvo como inspiración el arco visigodo del siglo VII próximo al templo, una de los escasos ejemplos de arquitectura germánica en Galicia. La iglesia a pesar de su origen tiene guiños góticos, influencia musulmana y toques modernistas pero siempre intentando plasmar el arte gallego y con la finalidad de brindar esta obra a todas las gentes del mar.
Al parecer, Antonio Palacios hizo el proyecto de forma gratuita, por lo que disfrutó de total libertad creativa para explotar en este templo todo su arte y plasmar en él lo que se llamó regionalismo. El arquitecto porriñés tan sólo pidió a cambio la conservación de antes citado histórico arco. Una de sus intenciones era la de plasmar un arte gallego, pero sin rechazar los grandes estilos como el románico o el gótico e influencias musulmanas. También quiso brindar esta obra a todas la gentes del mar y es por ello que eligió este lugar que, lejos del interés turístico actual, antaño era una hermosa y pequeña villa que se haya íntimamente relacionada con el mar. Además, el material utilizado fue donado por los vecinos, proviniendo de viejas edificaciones y de ruinas.
Los sillares son irregulares de piedra granítica sin pulir, como queriendo imitar a la antigua iglesia y a gran parte de la arquitectura rural gallega de épocas anteriores. La planta es de cruz latina y en su fachada se encuentra una torre alta de 30 metros. Esta torre fue creada en forma de faro, con el fin de que los marineros la localizasen y sirviera de guía para llegar a tierra.
Adosada a este y aún más elevada se sitúa una torre cilíndrica de la cual diríamos que se trata de un minarete. Además está coronado por los cuatro ángeles custodios orientados hacia los cuatro puntos cardinales. En el crucero se encuentra una bóveda que se asemeja al estilo califal del arte musulmán. Los arcos apuntados góticos se reparten por todas sus vertientes.
Lo más negativo es el estado de conservación de las fantásticas vidrieras del Templo Votivo del Mar y el aumento sustancial de la humedad y goteras que amenazan incluso a algunas imágenes del interior del templo. En casos como la torre, la existencia de dos enormes grietas, ponen en riesgo la integridad de este gran monumento. Su ubicación en una loma, desprotegida de los azotes invernales del Atlántico, causan este deterioro progresivo.




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