top of page

La totalidad de la obra de Fernando Botero está de alguna manera vinculada a los recuerdos de su juventud, los cuales traduce a su obra a través de su visión y de sus conceptos artísticos. Su interés por los temas religiosos no ha sido más que una excusa para explorar pictóricamente las situaciones, las formas, los colores, el vestuario y el mundo plástico y poético del clero abordando a sus personajes con humor y sátira. Los obispos, las monjas, los nuncios, los sacerdotes y los cardenales que ocuparon un lugar tan prominente en el ámbito provincial de Medellín de los años treinta y cuarenta inundan las obras de Botero con cierta nostalgia y a la vez con sátira y humor, elementos fundamentales en su obra.
Sus composiciones, con frecuencia inesperadas y sorprendentes, se traducen en un mundo mágico de ocurrencias improbables.

A pesar de no ser un hombre religioso, Botero reconoce el papel fundamental del arte sacro en la tradición pictórica occidental. Fiel a su interés por anclar su obra en la gran tradición temática de la historia de la pintura, el artista hace referencia no solo a los grandes maestros y a la pintura colonial sino también a una de las instituciones más poderosas de América Latina. En ese sentido, las imágenes extraídas de su contexto religioso adoptan el estilo del artista para transformarse en un elemento más de la imaginaria boteriana, como en el caso de la obra Nuestra Señora de Colombia.

Fernando Botero,  Nuestra Señora de Colombia, 1992
Óleo sobre tela

Fernando Botero,  Baño en el Vaticano, 2006
Óleo sobre tela

Fernando Botero,  El Nuncio, 2004
Óleo sobre tela

Fernando Botero,  Santa Gertrudis, 2014
Óleo sobre tela

Fernando Botero,  Santa Bárbara, 2014
Óleo sobre tela

© 2022 by (h)ART.as Cultura

bottom of page