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En 1936, Fernando Botero se trasladó a México donde vivió poco más de un año y medio y donde una noche muy tarde, mientras trabajaba en su estudio, dibujó la forma de una mandolina. En el momento de trazar la cavidad del sonido, la hizo muy pequeña. El contraste entre el contorno generoso y el detalle minúsculo del centro hizo que el dibujo explotara en su monumentalidad y deformación y en ese momento entendió con claridad absoluta que había descubierto algo importante para su trabajo, una respuesta contundente a su búsqueda incansable. Éste sería el inicio de un camino que lo llevaría a consolidar su propio estilo, su propio lenguaje, único y reconocible fruto de la experimentación continua, la reflexión y el cuestionamiento inagotables, reflejo de sus convicciones artísticas y de su capacidad de transformar años de enseñanzas asimiladas en algo nuevo, fresco y propio.
El estilo de Botero se basa en la sensualidad de la forma y en la exaltación del volumen. Cada trazo del pincel refleja sus convicciones artísticas. El suyo es un universo de volumen en el cual cada uno de sus personajes, sus flores, figuras, frutas, montañas y animales están pintados con la misma intención, el mismo gesto. Botero dice: "A través del volumen se produce una exaltación de la vida. Con la deformación se genera un desequilibrio en el arte que hay que restablecer y solo mediante un estilo coherente se recupera la naturalidad de la deformación.
Y es justamente a través de la naturaleza muerta, uno de los temas constantes en la obra de Botero, que nace su estilo. Es también uno de sus temas recurrentes porque leha permitido jugar con un tema donde lo que importa, más que el tema mismo es justamente el estilo. "La forma más simple de la naturaleza es la naranja, sin embargo es también la más difícil de pintar", dice Botero. Una naranja de Van Gogh es distinta a una de Picasso o una de Cézanne y en la de Botero lo que está presente es la carga de sus convicciones estéticas y de sus reflexiones artísticas que se traducen en el estilo singular y reconocible de este artista.

Fernando Botero, Naturaleza muerta con cafetera azul, 2002
Óleo sobre tela

Fernando Botero, Pera, 1976
Óleo sobre tela

Fernando Botero, Flores, 2006
Óleo sobre tela

Fernando Botero, Naranjas, 2008
Óleo sobre tela
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