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La segunda sección aborda el uso de palabras en la pintura. Durante los años que el artista vivió en París (1927 - 1930) introdujo en sus cuadros palabras escritas con una caligrafía escolar, palabras que se combinan con imágenes figurativas o las reemplazan. Magritte se inspira en las cartillas escolares, donde cada imagen de un objeto está acompañada por su nombre, pero en Magritte imágenes y nombres rara vez concuerdan entre sí. <<Se trata -explica el pintor- de llamar a las imágenes de objetos con nombres distintos de los que se les da habitualmente. [...] Si llamo a este zapato, zapato, no creo haber hecho nada muy interesante>>. La incongruencia entre imágenes y palabras permite poner en cuestión la realidad misma a las que unas y otras se refieren. Las relaciones paradójicas entre imágenes y palabras se extienden a la relación entre los cuadros y sus títulos. Los títulos magrittianos están pensados para desorientar y así defender a los cuadros de las interpretaciones banales, igual que los cuadros de Magritte protegen a los objetos que representan: <<El arte de pintar, tal como yo lo concibo, representa los objetos de tal manera que resisten a las interpretaciones habituales".

René Magritte. La traición de las imágenes. Esto sigue sin ser una pipa, 1952. Tinta china sobre papel. Colección privada, Bélgi
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